¿Por dónde empezamos?

• Ofreciendo a niños y niñas todo tipo de juegos y juguetes. 

• Invitándoles a que investiguen nuevos papeles y situaciones. 

• Animándoles a que jueguen tanto a las casitas como al balón, a disfrazarse (Moha, mis prejuicios), a pintarse, a bailar, etc. 

 • Poner a su alcance todo tipo de cuentos que presenten a niños y niñas en situaciones parecidas.

 • Ayudarles a que expresen toda su gama de sentimientos: llorar, reír, ser dulces o rebelarse. 

• Evitar frases como ¡Los niños no lloran! o ¡Eso es cosa de niñas! • Intentar dirigirse a niños y niñas con el mismo tono de voz, utilizando expresiones parecidas, porque ambos necesitan mimos, atención, cariño, ternura y protección. 

• Evitar el uso de diminutivos, infantilismos, ñoñerías al dirigirse a las niñas: ¡Qué mona eres!, así como expresiones prepotentes al hablar a los niños: ¡Estás hecho un machote! 

• Animar a las niñas a que ocupen más espacios, corran, se muevan, jueguen al aire libre con otros niños y niñas. 

• Proponer a los niños juegos reposados, tranquilos, caseros.

• Invitar a las niñas y los niños a participar en pequeñas tareas domésticas: poner y recoger la mesa, ayudar a hacer las camas, ayudar en la cocina, ordenar la sala de juegos, etc.